El climaterio y alimentación
- Juan JosĆ© RodrĆguez
- 17 may 2021
- 3 Min. de lectura
El climaterio es una etapa de la vida de la mujer que se localiza entre los 45 y los 64 años aproximadamente, y en la que se producen cambios hormonales que conllevan a efectos fisiológicos y a modificaciones en el metabolismo, en el balance energético y en la composición corporal, asà como en los requerimientos nutricionales de algunos micronutrientes. Entre estos cambios tienen lugar la menopausia, que es el case ininterrumpido de las menstruación durante mÔs de 12 meses, lo que constituye a manifestación fundamental del climaterio. Es una etapa de transición que se sitúa entre la vida reproductiva y la no reproductiva, que comienza de 2 a 4 años antes de la retirada de las menstruación y que abarca tres etapas: perimenopausia, caracterizada por periodos irregulares; menopausia, donde se pierde la actividad estrogénica dando lugar a la perdida total de la menstruación, postmenopausia, la fase final de establecimiento del nuevo estado fisiológico.

AsĆ, las alteraciones mĆ”s comunes que se producen en la mujer durante las etapas que conforman el climaterio son:
Aumento de peso: las alteraciones hormonales causan desbalance metabólico y energĆ©tico que, junto con la disminución de la actividad fĆsica propia de la edad, a menudo puede verse reflejado en el incremento de peso causado por el incremento del tejido adiposo, por la redistribución de la grasa y por la disminución de la masa muscular.
Alteraciones genitourinarias: La pared vaginal pierde elasticidad, se vuelve mĆ”s seca y puede aparecer picores debido a que el riego sanguĆneo disminuye. Esta debilidad muscular puede dar lugar a incontinencia urinaria y/o a cistitis, provocada tambiĆ©n por el cambio de pH de la orina.
Alteraciones musculo-esqueléticas: La disminución en la producción de hormonas sexuales femeninas estÔ asociada a la aparición de osteoporosis debido a que se acelera la pérdida de tejido óseo. La osteoporosis debe prevenirse con la ingesta de determinados minerales.
Pelo y piel: Se puede producir una perdida de cabello, piel mÔs seca y menos elÔstica (lo que conduce a la aparición de arrugas) e incluso manchas en la piel.
Es importante tener en cuenta las necesidad nutricionales en esta etapa y la menopausia dado que pueden aumentar los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares, la osteoporosis, enfermedades seniles o cĆ”ncer. De forma general, si no se producen complicaciones metabólicas asociadas, la dieta en la menopausia puede estar basada en una alimentación saludable y equilibrada en consonancia con la edad, la talla, la actividad fĆsica, el peso y la composición corporal. Sin embargo, es conveniente disminuir el aporte de calorĆas de forma progresiva, limitar el consumo de grasas saturadas y aumentar el aporte de calcio, con el fin de prevenir patologĆas y lograr un envejecimiento saludable. Aunque la alimentación durante la menopausia no difiere mucho de las recomendaciones para la edad adulta, es necesario prestar mĆ”s atención a ciertos grupos de alimentos para prevenir sobre todo enfermedades cardiovasculares y osteoporosis. Por tanto, entre las pautas a seguir se encuentran:
Disminuir las calorĆas totales diarias con el objetivo de evitar el aumento de peso.
Evitar el consumo de azucares simples, aumentando la ingesta de hidratos de carbono complejos, preferentemente integrales, para incrementar la fibra procedente también de los alimentos de origen vegetal como las frutas y verduras. Esta fibra mejorarÔ el trÔnsito intestinal y producirÔ sensación de saciedad.
Ajustar el consumo de proteĆnas a las necesidades individuales, fomentando el consumo de proteĆnas de origen vegetal (como legumbres y derivados de la soja).
Incrementar el consumo de alimentos ricos en calcio, pudiendo alcanzar las cuatro raciones diarias de lĆ”cteos. El tabaco, la cafeĆna y la sal disminuyen la absorción de calcio mientras que los cĆtricos y la vitamina D lo favorecen.
Las necesidades de hierro se encuentran disminuidas debido a que no se producen tantas perdidas por la menstruación.
Aumentar la ingesta de lĆquidos bien en forma de agua o de infusiones o caldos; al aumentar la diuresis los sofocos disminuyen y la circulación sanguĆnea tenderĆ” a mejorar.
Fomentar el consumo de grasas insaturadas respecto de las saturadas, cuyas cantidades deberĆ”n limitarse, mediante la ingesta de frutos secos una vez al dĆa, pescado azul y aceites vegetales o de semillas, que tambiĆ©n favorecen el trĆ”nsito intestinal.
Realizar actividad fĆsica de forma habitual y adaptada siempre a cada persona, con el fin de mantener la masa muscular y evitar la pĆ©rdida de masa ósea.
La etapa menopĆ”usica en la mujer causa importantes cambios a nivel endócrino y metabólico, por lo que existe riesgo de dĆ©ficit nutricional de algunos micronutrientes, que deberĆ”n ser cubiertos con una adecuada ingesta de alimentos, adaptada a las necesidades de la mujer con el fin de prevenir la aparición de enfermedades asociadas a los cambios hormonales, asĆ como paliar los sĆntomas propios del climaterio.